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El placer de escuchar

El placer de una buena voz

Tuve un crush con una voz.


Hace unos años, durante la pandemia de COVID, en la empresa donde trabajaba hubo contrataciones nuevas, pero todos desde casa, por obvias razones. En una de las presentaciones del equipo, uno de mis nuevos compañeros tenía una voz muy agradable. Y entonces… tuve un crush con esa voz.

Con solo tener esa pieza de información sobre él, mi imaginación ya se daba vuelo. Pero el encanto se rompió cuando lo conocí más. Lo único atractivo para mí… era su voz.

La verdad es que hasta hace poco volví a escuchar una “señor voz”: una voz atractiva, seductora y encantadora. Y este recuerdo del placer de escuchar una buena voz resurgió.

Ahora, si mezclamos una buena voz con contenido picanteuff, ¡combinación explosiva! Coincidentemente, últimamente me aparece una publicidad de una plataforma para escuchar spicy audios —audios calientes o cachondos, como yo les llamo.

Si existen estas plataformas, es porque no soy la única a la que le provocan las voces sensuales y, en mi caso, masculinas. El único detalle es que la mayoría están en inglés o francés —que no quiero hacer alarde, pero cosa que no tendría problema en entender 💅🏼. Aún me falta por explorar la oferta en español . Ya les iré contando de mis hallazgos.

¿Por qué nos excita una voz?

El deseo también entra por el oído

Entonces me surgieron unas dudas: ¿Qué es lo que me atrae? ¿La acentuación, la musicalidad, el contenido? ¿Será por lo exótico que representan esas lenguas para mí que las encuentro tan atractivas?

¿Cómo es que una voz logra ser tan magnética? Porque hay voces que se meten debajo de la piel, que sin darte cuenta, ya te tienen con los ojos cerrados y casi temblando (ñom, ñom, ñom).

En una foto veo un rostro, y puedo decir si me parece o no atractivo. Pero una voz… ¿llega a zonas más primitivas de la existencia que detonan cierta sensibilidad? ¿Es algo evolutivo? ¿O será el despertar de un fetiche que no había considerado?

Esas respuestas aún no las tengo. Igual y será tema para una próxima entrega.

¿Qué hace que una voz nos resulte erótica?

No todas las voces que nos gustan son “bonitas”. Y como en todo, en gustos se rompen géneros. Hay voces ásperas, graves, susurradas, con acento, profundas, rotas. No hay una fórmula única, pero sí hay factores que suelen influir:

  • El tono: Las voces graves suelen asociarse con seguridad, poder, sensualidad.
  • El ritmo: Hablar lento, con pausas, puede generar tensión y anticipación.
  • La textura: Una voz rasposa, suave, templada… tiene cuerpo.
  • La intención: Cuando hay deseo en la voz, se percibe. El cuerpo lo sabe.

Y luego está lo subjetivo: tu historia, tus asociaciones, lo que esa voz te evoca.

Lo que sí creo es que, como con el paladar y el arte de comer —que entra por la vista, los aromas, los sabores, la textura y los balances—, con la voz ocurre algo similar, pero exponenciado: la textura, el “aroma”, los balances… todo viene en esa voz suculenta, gozosa. Y el sabor está en la combinación entre la voz y la seducción del contenido.

La voz también excita la mente

Una voz entra directo, sin permiso, y empieza a hacerte pensar cosas. Te susurra al oído pero también al subconsciente. Porque el placer no siempre necesita cuerpo. A veces basta una buena voz. Y un oído dispuesto.

Finalmente, el placer de escuchar se puede encontrar en muchos lugares: en una canción, en un podcast, en una nota de voz, en un susurro al oído… o simplemente en un:

“Good girl. Good boy.”
“Buena chica. Buen chico.”

Y tú, ¿hay alguna voz que te seduzca?
Compártemela para salir corriendo a escucharla.

Gracias por ser un buen chico/ una buena chica y haber llegado hasta acá.

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